LA LEY DE MÍNIMA ENERGÍA

 

En la naturaleza, jamás hay un exceso de energía. Para que una hoja simplemente se mueva, necesita el viento justo y preciso para ello. Para que una gota de lluvia caiga de las nubes, necesita un mínimo de masa para ser atraída por la gravedad de la tierra. No se utiliza más de lo que se debe en cada momento. De esa manera la naturaleza mantiene el equilibrio entre todos los elementos que la componen. Quédate en silencio frente a ella y observa cómo funciona, cómo todo se encuentra en equilibrio.

Nosotros, queramos o no, también somos naturaleza. Y sufrimos cuando no lo somos. Solemos ir por la vida en un contínuo "exceso  de energía" que está producida principalmente por el ego.  Éste es quien nos hace perseguir objetivos que en verdad nos dispersan y por lo tanto nos agotan. Es como el arquero al disparar su flecha. Si piensa que al hacerlo también está en juego su fama... reputación... necesidad de reconocimiento... entonces en verdad está disparando a varias dianas a la vez. Ha de utilizar más "energía", pues son varios los objetivos que persigue, y por lo tanto se dispersa. En cambio, si lo hace porque es su pasión, por el mero hecho de disfrutar haciéndolo, sin que el éxito o el fracaso importen,... entonces en un simple dejarse fluir, toda su habilidad y destreza quedan enfocadas en una única diana... utilizando el mínimo de energía. Hay una frase en una de las películas que os he dejado que dice  "El viaje aporta la felicidad, no el destino".